Una tarde

 

Una tarde en la punta de la palabra.

Una tarde que cabalga por los montes largos.

Una tarde que amamante en los volcanes.

Una tarde que me ama mas que mis ancestros amañados.

Una tarde que no se acuesta con la luna de ningún atlas.

Una tarde con alarmas en los suspiros.

Una tarde herida de sueño. Una tarde herida de pleamar.

Una tarde herida de rocas desnudas.

Una tarde herida de hojas cayendo. (pero cegadas ellas por el resplandor de mis deseos)

Una tarde filosa lista para cortar el día.

Una tarde que se viste de nubes para cada fiesta en las escuelas anidadas en cada gota de sudor.

Una tarde que se acomoda en las páginas de los libros cohibidos.

Una tarde que me lleva de la mano al ardor de los diarios, (o quizá no, aunque lo deseo)

Una tarde, un manto que cobija los rostros de los árboles mansos.

Una tarde que no pide permiso al sol para brillar todo el día pero que si se sonroja al morir el horizonte.

Una tarde que camina sobre el filo de la suerte. Una tarde de veintidós renglones.

Una tarde que al día siguiente es demasiado tarde.