POR ÚLTIMO

POR ÚLTIMO

 

Fue compuesta abajo de los costales

y de la sangre invadida en un mes desconocido.

Fue también el rumor agrario de fiestas hurañas

que nunca llegaron al tocar el polvo dulce de los rayos matutinos.

Rechina de pleamar dorado y suavidad palaciega

pero al instante del hielo reducido a cenizas,

irrumpe como amante obligado.

Para terminar, solo inventaré un soplo de cometas

y mientras la ciudad me recuerda,

ustedes unirán sus cuatro rostros al polvo

de las estrellas.

Adiós.