¿Hasta cuando?

 

 

¿Hasta cuando mis ansias de certitud

se volverán años ricos en golondrinas

sabias en su vaivén de tolvaneras húmedas?

 

¿Hasta cuando cada mano de la luna se

ahorcará con la respiración de los millonarios?

 

¿Hasta cuando las plumas de mis aves

nocturnas medirán el espacio que hay

entre la lujuria y un día lluviado?

 

¿Hasta cuando los escarmientos del

corazón formarán las barreras blindadas

a la circunferencia del dinero?

 

¿Hasta cuando un suspiro que era bandera

se volverá avión bombardero?

 

¿Hasta cuando el ritmo de los volcanes

se cazará con la blancura de sus nieves

o con los glaciares desaparecidos?

 

¿Hasta cuando el sudor de mi cuerpo

y sus aciertos se irán a acostar con el polen

de las flores y sus maquinas de guerra?

 

¿Hasta cuando los pianos y los versos

pavimentarán las calles de la ignominia?

 

¿Hasta cuando las calles de la ciudad

entenderán de geometría y de agua traicionada,

de presidentes imaginarios,

de la anchura del mar,

de la tierra honesta,

de la brava fiesta,

del dolor de cada uno

y de los otros su proyecto mercenario?

 

¿Hasta cuando el mal y sus planetas

se bañarán con hojas, cueros, tornillos,

pliegues morales,

ranas saltonas,

la temperatura de las montañas de arena,

ruidos sincronizados con la atmósfera,

rostros asombrados en las ventanas

de las escuelas con niños hijos de la vastedad

de sus almas y un rincón sin ser usado?

¿Hasta cuando?

Hasta que el trueno se vuelva abrazos

la ciudad se coma a sus hijos

y los pueblos de la montaña

de las llanuras y de los valles

vivan como seres que se aman.