EL MUNDO SIN GAJOS

 

El mundo se desgaja en las manos

del patriarca: todos miran la piel

que estalla en sus discursos a la moral

que luego se recuesta sobre la lujuria

y arranca escarnio y vapor al destino.

Sobre sus rodillas corren las letras pero

un huracán de luz penetra por la cocina

cuando apenas es de mañana;

por la noche, el universo correrá encima

del vaho del campo rubio diluyendo

el azar en camisa de once varas.

 

El mundo sigue los pasos de las señoritas;

ellas apresuran el paso sobre el puente

de nodrizas hoscas y a ramalazos de miel

se enrollan el arco iris en sus mejillas.

 

Para injuriar a cualquier geometría se requiere

el vaivén de los sentidos mientras los palimpsestos

del odio no arrebaten el deseo a las religiones.

 

El mundo se avecina en mi pared trasera

cuando los muebles toman el camino más difícil

para llegar a las esquinas ralas pero brillosas

 

Quizás el mar no exista en la mente de los locos

o quizás el amor es un árbol que envés de hojas tiene cuchillos

y los muebles de madera son bancos donde la gente guarda sus

sentimientos originales.