EL ESPEJO Y EL COLIBRÍ

 

 

Frente al espejo y la llegada

del colibrí yo espero

los reflejos de sus alas,

el agua viva,

el corazón cansado

la savia contundente,

y las hojas desobedientes

con el sol postrado entre

sus enveses, sonríen a su llegada.

 

Frente al espejo y la

llegada de la tarde yo suspiro

y me relajo con los reflejos de los rayos

del sol que se esmeran en divertirme.

 

Frente al sol y el colibrí

El mundo me mira, me rasca la nariz

me hace sentir cuadrado, obtuso, ligero

didáctico con los insectos,

y el agua siempre se ríe de mí.

 

Frente a mi frente yo y el colibrí

viajamos con frenesí

por las cloacas del amanecer

las piedras enanas,

las estatuas doradas

las aves locas,

los álamos tapizados de quejas,

y la esperanza derrumbada de los soldados.

 

Ya nadie se pregunta del color opaco

que se alza con los aromas conectados a la radio,

ni manejar ebrio es noticia.

 

Yo frente al espejo,

el colibrí frente a mí.

El sol frente a nosotros

cae solitario sobre

las metáforas del silencio.