EL ANSIA

 

I

Se descubre el rostro sobre unos ríos insanos,

detiene la tarde en tres dedos y junto a un cajón

deposita un aro roído por perros sin dueño.

 

Por una acera los planetas descubren su mente.

Dijo que vendría el sábado; engañó a todos:

esperaremos al nuevo presidente.

 

Debajo de la rodilla hay una sepultura,

pero los días se han empecinado

en regresar sobre las rocas prodigiosas.

 

La llegada del otoño hace palidecer los techos de paja.

Con sombrero abierto, las nubes se ríen.

No hay problema, el césped llegará borracho.

 

II

Dormido sobre pilas de libros mientras el viento hace de las suyas,

la gente pasa sin advertir el color de su corbata.

En un momento de calma las hojas de los árboles se suicidan.

Un empresario se estaciona enfrente de la farmacia, ¿porque?

Dormido sobre pilas de libros mientras el viento hace de la suyas.

 

III

Caminando sobre el techo un suspiro puntiagudo:

La nobleza desoyendo mis pesares:

el amplio espasmo que limita mi atención.

Sobre las rodillas el frasco abierto y un pájaro mestizo

irrumpen el silencio de la vida cotidiana.

Corro bajo el estruendo de los billetes amordazados

y un amplio espectro de posibilidades bajo las ruedas

del manto magistral y pasajero redondeado con sudor blanco.

Sangre verdadera y  a la vez abominable.

No me detengo a ver el espacio detrás de las sombras

y el color de los sentido malversados se pasean dudosamente

encima de mis últimos deseos.

Buenas noches